UT2.8 Volante de inercia
Es el elemento que regulariza el giro del motor, ya que los tiempos de expansión tienden a acelerar el motor y el resto de tiempos (llamados “pasivos” porque no producen energía) tienden a frenarlo.
Su masa viene determinada en función de las características del motor:
- Un volante de inercia grande facilita el arranque y la marcha en ralentí, ya que acumula gran cantidad de energía para superar las fases pasivas.
- Un volante con el peso mínimo asegura una aceleración rápida. Cuanto mayor número de cilindros tiene un motor, más regular resulta su giro y, por tanto menor es la masa necesaria del volante.
Las funciones principales son:
- Acumula energía cinética del motor durante los ciclos de combustión (donde se produce potencia).
- Libera esa energía almacenada entre los ciclos de combustión, permitiendo que el cigüeñal siga girando de manera uniforme durante las fases de compresión y escape.
- Minimiza las fluctuaciones de velocidad del cigüeñal, haciendo que el giro del motor sea constante.
- Reduce las vibraciones y los tirones del motor, lo que mejora la comodidad y la durabilidad del vehículo.
- Transfiere la energía del motor al embrague y, posteriormente, a la caja de cambios, permitiendo que las marchas se muevan suavemente.
- Arrancar el motor mediante el acoplamiento del motor de arranque a los dientes de una corona que tiene para hacer girar el cigüeñal (haciendo los tiempos de admisión y compresión y facilitando las primeras explosiones).
- Portar la corona dentada que lee el sensor de revoluciones del motor y marca el PMS del cilindro nº1.
Los tipos de volantes de inercia que se utilizan son:
• Volante monomasa o macizo: Una única pieza maciza.
• Volante bimasa: Una masa pivota levemente sobre la otra mediante un amortiguador de torsión integrado en la masa, absorbiendo prácticamente todas las vibraciones y suavizando cambios bruscos de par.
1. VIBRACIONES Y SONIDO DE TRAQUETEO METÁLICO AL RALENTÍ
Se trata de poner el vehículo en punto muerto y si, al
acelerar poco a poco, las vibraciones se minimizan, pero aumentan de
frecuencia, lo más probable es que el problema recaiga sobre el propio bimasa.
Otra forma de comprobación es pisar el pedal del embrague también al régimen de
ralentí. Si el traqueteo metálico desaparece, lo más probable es que se trate
de un problema en el volante de inercia.
2. VIBRACIONES AL APOYAR EL PIE EN EL EMBRAGUE
Si esta vibración no va acompañada de un sonido metálico en
ralentí significa que el volante no está deteriorado del todo y, aunque el
sistema de muelles esté algo desgastado y no puede absorber la totalidad de las
vibraciones, el componente sigue funcionando parcialmente.
3. GOLPETEO AL PARAR EL MOTOR
Puesto que las revoluciones bajan súbitamente por debajo de
las del régimen de ralentí, crecen las oscilaciones en los componentes de la
cadena cinemática que son transmitidas por el apagado del motor.
4. TEMBLORES AL INICIAR LA MARCHA
Las revoluciones del motor siguen siendo bajas y el motor
comienza a generar fuerza de empuje, por lo que el volante de inercia, al estar
algo desgastado, es capaz de absorber las vibraciones cuando el motor está al
ralentí, pero no cuando las revoluciones se incrementan porque en estas
situaciones el volante requiere efectuar un mayor trabajo de absorción.
5. RUIDOS DURANTE LA FASE DE ARRANQUE
primeramente, debe comprobarse que no existen códigos de
avería en la unidad de control del motor. El motor de arranque debe estar en
buenas condiciones, ya que es el encargado de poner en marcha el motor a una
velocidad correcta, y la batería también debe suministrar la energía suficiente
en los procesos de arranque. La válvula de mariposa de parada suave no debe
encontrarse bloqueada ni parcialmente cerrada, pues es el elemento que
proporciona una parada sin tantas vibraciones del motor. De igual manera, debe
revisarse el estado de los soportes de motor y de caja de cambios.
Comentarios
Publicar un comentario